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miércoles, 21 de octubre de 2009

PEQUEÑO COMENTARIO ACERCA DE LOS OBJETIVOS

Cuando pensamos en nuestros objetivos pueden aparecer dudas, temores o desacuerdos interiores —a veces lo que aparece es una pantalla en blanco, un vacío que nos dice cuánto nos desconocemos todavía a nosotros mismos—, pero si para evitar esas dificultades, pasamos a la acción de manera apresurada eludiendo la autoindagación, tenemos que saber que más tarde o más temprano, esos mismos obstáculos volverán a presentarse y es muy probable que resulte más complicado resolverlos cuando estemos más avanzados en el camino, que antes de emprenderlo.

MI SISTEMA REPRESENTACIONAL DOMINANTE

Mi sistema representacional dominante es principalmente kinestésico (en el libro encontrarán toda la info acerca de los sistemas representacinales). Digo “principalmente” porque como muchas personas soy más bien una mezcla que un tipo puro. Al principio no me resultó fácil descubrirme. Me ayudó prestar atención al feedback que recibía de otros practicantes de PNL.
Meterme en el mundo de otros para descubrir cómo se experimentaba la realidad desde otras modalidades se convirtió en un juego apasionante. ¡Y aprender a traducir me resultó de lo más divertido!
Ahora, más allá de mi preferencia kinestésica, cuando escribo tiendo a ponerme más auditivo: me repito muchas veces las frases hasta que “me suenen bien” y busco la palabra exacta para expresar lo que quiero decir.
Cuando doy clases sentado en mi silla de “profesor”, me sale el kinestésico y la clase se lentifica. Puedo ser muy profundo… pero los alumnos se aburren. Entonces me paro y comienzo a caminar, dicha acción me ofrece otra perspectiva, me facilita cambiar a visual: el volumen y el ritmo de mi voz se elevan, escribo o grafico algo en el pizarrón… y la clase toma un ritmo más dinámico.
Cuando hablo o escribo para otras personas, busco expresarme en las tres modalidades, busco metáforas visuales, auditivas y kinestésicas.

LOS PSICOTERAPEUTAS Y LA PNL

Mis colegas, los psicólogos clínicos, observan a la PNL con una variada gama de actitudes entre las que se incluye: la curiosidad, la sorpresa, el respeto, la desconfianza, la admiración, el rechazo,... y la indiferencia.
De hecho, sólo una pequeña parte de la comunidad psicoterapéutica se ha formado en este modelo y tiene experiencia clínica aplicándolo.
En este contexto no debiera asombrarnos que se alcen voces críticas con relación a la PNL.
Hay incluso quienes la atacan con una violencia inusitada y plantean una serie de cuestionamientos, de los cuales luego, según mi opinión, muchos otros colegas más desprevenidos se hacen eco de una manera bastante acrítica.
A la PNL se la acusa de ser manipuladora con sus clientes, de ser un enfoque superficial y poco profundo, de producir cambios poco duraderos, de favorecer la supresión de unos síntomas generando luego desplazamientos hacia otros, y de no ser más que un conjunto de trucos que a lo sumo pueden producir cambios de tipo cosmético.
Confío plenamente en que, luego de leer este libro y de experimentar con los mapas conceptuales, las prácticas y las estrategias que le presentaré, usted saque sus propias conclusiones al respecto basado en su propio criterio y experiencia.
También en el mundo de la PNL se cuestiona a la así llamada “Psicoterapia Tradicional” muchas veces con la misma violencia y falta de conocimiento con que lo hace el “otro bando”.
Se acusa a la psicoterapia por los tiempos extraordinariamente largos de los tratamientos y por lo tanto por su alto costo económico, por favorecer una excesiva e innecesaria intelectualización, por pretender imponer a los consultantes el modelo del mundo de la escuela a la que adscribe el profesional, por generar relaciones basadas en el poder y el sometimiento del paciente, y básicamente, se la cuestiona por su ineficacia terapéutica.
De este enfrentamiento ha resultado una polarización bastante estéril, y las semillas de verdad que sin duda hay en ambos grupos de cuestionamientos, han ido a parar a un suelo desertificado sin poder fructificar.
Ambos oponentes se atrincheran defensivamente en sus opiniones haciendo oídos sordos a las críticas y rigidizando aún más sus posturas.
Según mi opinión, es mucho lo que podría ganar la psicoterapia si se animara a observarse con los ojos desprejuiciados, pragmáticos y lúdicos de la PNL, y mucho saldría ganando la PNL si se atreviera a dejar atrás ese disfraz iconoclasta y rebelde y decidiera crecer en la formulación de sus bases teóricas, tal como siempre lo hizo la psicoterapia.
Es comprensible que muchos colegas psicoterapeutas no hayan visto con buenos ojos este desarrollo de la PNL y no se hayan sentido inclinados a conocer este modelo en profundidad ni a nutrirse de él.

PNL Y NEW AGE

El desarrollo de la PNL se dio en medio del florecimiento de la cultura New Age, del “hágalo usted mismo”, y del “¡cúrese, sea feliz y hágase rico ya!”.
La proliferación de los manuales de autoayuda, los seminarios de breve duración, el ejercicio de una “consultoría en PNL” llevada adelante por nóveles practitioners y masters animados por una legítima vocación de ayudar pero sin suficiente formación ni capacitación terapéutica, influyeron en lo que, desde mi punto de vista, resultó una frivolización de este modelo al reducirlo a la aplicación de unas cuantas técnicas mágicas que pueden ser aprendidas y practicadas por cualquiera que haya leído un libro o participado en un seminario de pocos días.La fuerte crítica en contra de los procesos tradicionales de psicoterapia con que en sus comienzos la PNL buscó abrirse un espacio en el mundo del cambio y el crecimiento personal, más que estimular a los propios psicoterapeutas a revisar su práctica y sus teorías en beneficio del avance de su propia disciplina, incitó a muchas personas a realizar una serie de prácticas que en algunos casos resultaron iatrogénicas

TERAPIA O MAGIA III

La PNL prometía aportar recursos a las personas interesadas en construir un mundo cada vez mejor, un mundo que valiera la pena ser vivido tanto en lo personal como en lo familiar, lo laboral y lo social.
Para los primeros practicantes de PNL, un mundo mejor, un mundo que valiera la pena ser vivido, incluía las ideas de libertad, de autonomía de las personas, de crecimiento y desarrollo personal, de responsabilidad por el propio destino, de liberación de los condicionamientos políticos, familiares y religiosos, de pragmatismo en oposición a un racionalismo estéril, de realización personal, de exploración de nuevas formas de vivir las relaciones entre las personas en la pareja, la familia, las organizaciones y la sociedad en general.
Por supuesto, después de treinta años, es fácil observar la cara oscura del proceso de desarrollo y expansión de este modelo: muchos practicantes cayeron en un exceso de individualismo, de inflación del ego manipulador, y de pragmatismo superficial. La búsqueda de soluciones fáciles que pretendían evitar el dolor como parte ineludible de la existencia humana podía resultar en una pérdida del alma.

TERAPIA O MAGIA II

Recuerdo que en mis primeras épocas con la PNL estaba tan subyugado por el “poder de la magia”, que en reuniones sociales, en los cumpleaños de mis amigos hacía demostraciones de los trucos que había aprendido, curando fobias o haciendo desaparecer dolores de cabeza en pocos minutos para asombro y deleite de los espectadores.
Esa fue una de las formas en que apareció en mi experiencia el aspecto Charlatán de mi Mago. En esos momentos me encontraba más cerca de ser un mago de feria, que de ser un verdadero terapeuta. Hacer desaparecer fobias o dolores de cabeza pueden ser buenos trucos, pero no es terapia.
Siempre me sedujeron los magos de feria, no considero que haya nada de malo en ellos. En mi infancia fueron los magos de feria, en especial el increíble Houdini, los que sembraron la semilla de la idea de que hay algo más allá de lo que vemos, que lo que parece real a primera vista no siempre lo es. Que hay un orden oculto por detrás del mundo visible a los sentidos y que la razón no siempre alcanza a explicar. Pero por sobre todo, dejaron abierta una pregunta que sobrevivió por años. La misma pregunta que se hizo el mismo Houdini después de la muerte de su madre: ¿existe la Magia de Verdad?
La Magia con mayúsculas. El poder de transformar más allá de los trucos. La Magia que es anhelo de trascendencia, que tiende un puente hacia lo Sagrado. Que impulsó durante milenios a los seres humanos en su búsqueda afanosa de Conocimiento. Que fue abandonada con el advenimiento de la modernidad y el predominio de la razón, y que recién con la aparición de la Psicología Transpersonal —corriente que surgió a partir del Movimiento del Potencial Humano— comenzó a encontrar un lugar dentro de la psicología y las ciencias del desarrollo personal.

Muchas veces los terapeutas actuamos con la energía del Mago. En la confusión sin salida que plantean nuestros pacientes, dibujamos como artesanos un laberinto para luego guiarlos hacia la salida de aquél.
El espíritu de muchos terapeutas está expresado en este comentario que hace Nichols acerca del Mago:
“El Mago tiene el poder de revelar la realidad fundamental, la intimidad que subyace a todo; representa el poder de obrar milagros que tenemos todos y que es capaz de revelar la oculta fuente de vida que hay en nosotros, ofreciéndonosla para un uso creativo”
Como terapeutas actuamos bajo el influjo del arquetipo del Mago.
¿Pero del Mago Charlatán o del Mago Sabio?

MAGIA Y TERAPIA

Sallie Nichols, en su libro “Jung y el Tarot”, explora algunas de las características del arquetipo del Mago.
“El Mago del Tarot de Marsella tiene en una mano la varita mágica y en la otra una moneda de oro.
La mano es muy importante en toda magia. Es el símbolo del poder del hombre para medir y dar forma a la naturaleza y usar de modo creativo sus energías. Más veloz que el ojo, la mano del Mago crea la ilusión más rápidamente que lo que nuestra imaginación puede seguir. Su mano es más rápida... que la ocupada mente del hombre”.
El Mago actúa bajo la forma del terapeuta de múltiples formas, como Sabio, puede obrar milagros, pero como Charlatán “se lo puede encontrar en la feria del pueblo enredando a los parroquianos borrachos, haciéndoles desaparecer sus dineros".
Esa es la doble naturaleza del arquetipo del Mago.
Si reconocemos el influjo del arquetipo del mago que se manifiesta en nosotros como terapeutas o facilitadores de procesos de cambio, podemos darnos cuenta de qué manera se hacen presentes sus dos aspectos.

TERAPIA, MAGIA Y PNL

Las historias que se cuentan acerca del origen de la PNL (pueden leerlas en mi libro) conforman lo que denomino su “Mito de Nacimiento”.
Un mito en que el arquetipo del Mago tiene un rol principal.
Si prestamos atención a las palabras utilizadas en los primeros escritos de PNL —recordemos que “La estructura de la magia” I y II fueron sus obras fundacionales—, observamos que las palabras “magia” y “mago”, tienen un papel relevante.
¿Cómo son los magos que aparecen en este mito?
Los primeros son los Grandes Terapeutas: Perls, Satir y Erickson.
Son magos que tienen poderes excepcionales y que practican habilidades secretas y asombrosas.
Luego Bandler y Grinder.
Son los magos que descubren la llave mágica que permite develar el poder de los Grandes Terapeutas.
Magos que en pocas semanas logran igualar los prodigios terapéuticos de un Perls o una Satir, magos todavía más grandes que ellos mismos.
Magos que en su generosidad, están dispuestos a revelar esos secretos a toda la cofradía de magos menores. Nosotros.
¿Quienes de aquellos que nos dedicamos a acompañar a las personas en su proceso de sanar sus heridas y crecer como seres humanos estamos enteramente libres de maravillarnos y tentarnos con ese Poder?

He sucumbido maravillado y agradecido al poder de esa magia... y he demorado años en despertar del embrujo sólo para descubrir el tipo de mago que como terapeuta yo mismo soy.
En el camino —que ha sido un verdadero viaje de Iniciación Terapéutica— me he perdido en ese Poder y luego me he reencontrado. He vencido verdaderos dragones y me he hundido en pozos de desesperanza y escepticismo. Experimenté la omnipotencia y el “furor curandis”, y me encontré con mis límites y con la humildad.
Aprendí que, en tanto terapeuta, ser un mago es muy distinto de tener una gran bolsa de trucos.
Aunque los trucos en verdad funcionen, ellos mismos no son la magia.

ACERCA DE LA IMPOTENCIA Y LA OMNIPOTENCIA


Los impotentes, los que se sienten como hojas al viento se creen en exceso vulnerables. Pierden poder, pero en su fuero íntimo —y a veces ni siquiera son concientes de ello— ganan una sensación de falsa inocencia: les puede ir muy mal o muy bien, pero ellos no son responsables, se lavan las manos frente a la vida. Son las fuerzas externas a ellos mismos las responsables de sus alegrías o sus desdichas. Evitan hacerse cargo, eluden su responsabilidad por su propia existencia.
De alguna manera son como niños que no han crecido: se sienten ilusoriamente inocentes, pero pagando el precio de vivir la vida a media máquina, sin desarrollar su potencial, sin llegar a ser realmente quienes ellos mismos son.
En cambio los omnipotentes, los que creen ser los capitanes de su propio barco, ganan una sensación de poder y seguridad, pero esta seguridad, como veremos, es parcialmente ilusoria. Les puede ir muy bien o muy mal, ellos aprietan los dientes y afirman ser los exclusivos responsables por su destino.
La clave para identificarlos es la palabra “exclusivos”: una cosa es hacerse cargo de la propia existencia, y otra vivir como amos y señores del universo, como si de ellos dependiese manejar todas las contingencias de la vida.
Así se sienten en control. Pero controlarlo todo es una ilusión, tal vez una manera de evitar tomar contacto con la dimensión de Misterio e imprevisibilidad que la vida misma conlleva.
Muchas veces son como huecos robles que, más tarde o más temprano, los golpes del destino derriban.
Tal como plantean los filósofos y psicólogos existencialistas, los seres humanos convivimos con ciertas problemáticas existenciales que más tarde o más temprano debemos encarar: el sentido o el sinsentido de la vida, la soledad existencial, la muerte y la libertad. Según Irvin Yalom, estas problemáticas son universales y la forma de dirimirlas determinará el modo en que cada uno de nosotros vivirá su vida.
La impotencia y la omnipotencia son dos modelos explicativos del mundo que calzan con las necesidades psicológicas derivadas de las problemáticas existenciales: los impotentes escapan del poder porque asumirlo implicaría adjudicarse el peso de la responsabilidad por su propia vida; los omnipotentes escapan de la vulnerabilidad que produce lo inmanejable.

jueves, 1 de octubre de 2009

LOS SISTEMAS REPRSENTACIONALES EN OTROS CAMPOS

(este texto quedó fuera de la edición del libro)

La información referida a los distintos sistemas representacionales trascendió los límites de la psicoterapia.
Fue muy interesante, por ejemplo, observar cómo evolucionaron los anuncios publicitarios a lo largo de estos últimos veinte años.
Interesados en vender y llegar a la gente, los publicistas rápidamente incorporaron esta información que brindaba la PNL.
Antes era común ver anuncios dirigidos exclusivamente a los visuales, auditivos o kinestésicos. Probablemente quienes diseñaban una imagen o una frase vendedora no se fijaban en ello, y se les filtraba, entonces, su propio sistema representacional dominante.
Hoy, los publicistas tienen el cuidado de expresarse en los tres idiomas al mismo tiempo. De hecho, algunos de manera bastante explícita, utilizan las palabras “ver, escuchar y sentir”, juntas en un mismo slogan o aviso publicitario.

En el ámbito de la educación, el conocimiento de los sistemas representacionales también tiene su relevancia, y es un campo abierto a la investigación.
Si consideramos al proceso educativo desde un punto de vista comunicacional, explorar las estrategias didácticas a la luz de esta información puede resultar revelador.

Un día, en la Universidad, compartiendo una clase con un grupo de psicopedagogas, les pregunté si podían identificar si el sistema de enseñanza de la lecto-escritura con el que se educaba a los niños estaba diseñado en función de un sistema representacional particular.
La respuesta afirmativa fue unánime.
El sistema de enseñanza de la lecto-escritura es predominantemente visual: las maestras muestran imágenes y palabras para que los niños vean, escriben en el pizarrón para que copien, presentan carteles y anuncios para que miren.
Los niños auditivos y kinestésicos quedan postergados. Deben esforzarse más para alcanzar los mismos logros que sus compañeros visuales.
¡Qué simple sería si, además de mostrar la imagen, las maestras pronunciaran para los auditivos la palabra en voz alta, si pidieran a los niños que las pronuncien o las canten también, si trabajaran con bloques de letras o palabras que los kinestésicos pudieran tocar y manipular!
¡Si jugaran juegos, cantaran canciones, contaran cuentos, y manipularan objetos de manera tal que los tres sistemas representacionales se vieran involucrados en el proceso de aprendizaje!
Muchos docentes, de forma intuitiva, o apoyados en distintos modelos de enseñanza, de hecho ya trabajan de esta manera, pero esta información brindaba una nueva comprensión de los fenómenos involucrados.
Las psicopedagogas se entusiasmaron.
También les hice notar que una maestra visual tiene naturalmente un ritmo veloz que deja rezagados a los niños kinestésicos, y una maestra kinestésica aburre a los niños visuales que luego manifiestan “inexplicables” problemas de conducta. Ellas lidiaban con esas cuestiones todos los días.
¡Eran muchas las facetas que podrían ser exploradas!

Si usted descubre que su sistema representacional dominante es muy pronunciado, le sugiero que, en primer lugar, investigue de qué manera esto influye en sus relaciones personales y en su trabajo. Luego podrá entrenar su flexibilidad para pasar voluntariamente de un sistema a otro y se ejercitará en el arte de “traducir”. Le aseguro que obtendrá importantes beneficios, y dejará de lado muchas dificultades y sufrimiento innecesario.
Si, en cambio, usted es de aquéllos cuyo sistema representacional no es tan marcado, la información contenida en este capítulo le facilitará comprender cómo se representan el mundo las demás personas con las que interactúa.