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jueves, 7 de abril de 2011

COINCIDENCIA



Observemos que, de hecho, más allá de las diferentes escuelas teóricas, 
todas las terapias coinciden en este punto: 
los terapeutas 
buscan producir cambios en el modelo del mundo de sus pacientes, 
para que después ellos 
produzcan algún cambio en su mundo real.

EL MAGO

Sallie Nichols, en su libro “Jung y el Tarot”, explora algunas de las características del arquetipo del Mago.
El Mago del Tarot de Marsella tiene en una mano la varita mágica y en la otra una moneda de oro.
La mano es muy importante en toda magia. Es el símbolo del poder del hombre para medir y dar forma a la naturaleza y usar de modo creativo sus energías. Más veloz que el ojo, la mano del Mago crea la ilusión más rápidamente que lo que nuestra imaginación puede seguir. Su mano es más rápida... que la ocupada mente del hombre”.

El Mago actúa bajo la forma del terapeuta de múltiples formas, como Sabio, puede obrar milagros, pero como Charlatán “se lo puede encontrar en la feria del pueblo enredando a los parroquianos borrachos, haciéndoles desaparecer sus dineros".
Esa es la doble naturaleza del arquetipo del Mago. 


 
El Mago tiene el poder de revelar la realidad fundamental, 
la intimidad que subyace a todo; 
representa el poder de obrar milagros que tenemos todos y 
que es capaz de revelar la oculta fuente de vida que hay en nosotros, 
ofreciéndonosla para un uso creativo”
Como terapeutas actuamos bajo el influjo del arquetipo del Mago.
¿Pero del Mago Charlatán o del Mago Sabio?

viernes, 19 de marzo de 2010

TERREMOTO

Hace pocos días, mi amigo y maestro Daniel Taroppio hizo circular una carta de la cual transcribo ahora unos párrafos.
No es facil reflexionar en medio del caos y del dolor. El terremoto de Chile ha provocado mucha destrucción material, muchas personas murieron y otras han quedado gravemente heridas. La conmoción y el padecimiento de nuestros hermanos chilenos me duele y me abruma. Siento que estoy en presencia de algo tan abismal que me paralizo y me quedo sin palabras.
Gracias a Dios tengo amigos que pueden encontrar las palabras necesarias, pronunciarlas y compartirlas...

...¿Cómo podemos sentir confianza en medio de tanta incertidumbre y caos global? ¿Qué pasa con el Flujo Universal en un terremoto? ¿Es posible confiar en un universo se puede alcanzar semejantes niveles de destructividad?

A mi humilde entender, la confianza básica no consiste en quedarnos tranquilos sólo porque creemos que todo va salir bien, de acuerdo a nuestros deseos, modelos mentales y anhelos, sino en sentir que todo está bien, así como es, aunque el mundo se derrumbe a nuestro alrededor. Confianza básica no es mente positiva ni intentos de manipular la realidad con alguna fórmula de magia. Es profunda aceptación y entrega al momento presente, sea éste lo que sea, sobre todo cuando es inevitable.
...El Flujo Primordial del Universo jamás se interrumpe. Un terremoto es una liberación extraordinaria de Flujo, no un corte. Y el fin del mundo también lo sería. Respirar hondo y confiar en que el Cosmos tiene planes más profundos que los nuestros, eso es para mi confianza básica. Y esos planes pueden incluir la desaparición de este mundo, como ocurre permanentemente con tantos planetas, en todas las galaxias, y como ha ocurrido aquí mismo en el pasado.
...No podemos hacer nada para controlar estos fenómenos. Sin embargo, somos libres de elegir cómo vivirlos. En estos momentos, mientras unos pocos chilenos buscan cómo robarle al vecino a quien se le derrumbó la casa, cientos de miles trabajan sin dormir para ayudar a su prójimo. Y millones oran y donan lo que pueden para aportar algo de alivio. Esa es nuestra libertad. Y cuando parece que no tenemos más opciones, aún nos queda la última, abrazarnos a quien tengamos al lado o a nosotros mismos, ponernos las manos en el corazón y esperar lo que venga con una serena sonrisa de gratitud por todo lo vivido.
...¿Pero dónde radica esta confianza? ¿Cómo podemos confiar en un universo que uno día nos crea y otro nos devora? ¿Qué podemos hacer para que éstas no sean sólo palabras?
Siento que el secreto está en trascender la dualidad, ésa es la sanación fundamental y definitiva del miedo.
No hay un universo allá afuera, mientras nosotros estamos acá temiendo lo que pueda hacernos. Ésa es la gran ilusión que sólo genera dolor y temor. Nosotros somos el universo, y en nosotros se repiten los mismos procesos que en él. Hora tras hora miles de nuestras células mueren para que nosotros sigamos con vida. Si una de estas células fuera autoconsciente y pudiera expresarse en palabras quizás diría algo así como: ¿qué clase de dios es éste que me deja morir cuando yo le di mi vida? Sin embargo, su muerte es parte de un proceso de vida mayor...
El miedo y la sensación de finitud dependen de los límites que le demos a nuestra identidad. A mayor identificación con el ego, mayor temor. Sólo cuando nos sentimos uno con la totalidad de la vida florecen la paz y la libertad. Y sólo entonces podemos fluir. Esto no puede alcanzarse por una reflexión intelectual, no nos lo puede brindar la lectura de ningún libro ni puede sernos entregado por otra persona. Sentirnos parte del pulso del universo es una experiencia que sólo se alcanza en la vida misma: respirando, meditando, amando, danzando, vibrando, cantando, llorando, abriéndonos sin condiciones a lo que emerge del eterno y sagrado ahora. Cuando el pulso de nuestro corazón y el ritmo de nuestra respiración son uno con el latido universal, la dualidad se disuelve y la belleza de la entrega se expande desde el centro de nuestro ser como el perfume más sutil y delicado. Poco importa si adopta la forma de risa o de llanto. Sólo cuenta que brote desde el corazón.
Sin embargo, aún esta experiencia puede ser peligrosa. Aún aquí, corremos el riesgo de mal interpretar lo que estamos experimentando y caer en el grave error de identificarnos con este placer superior y perdernos en la indiferencia.
Comprender que hasta los aspectos más aterradores de la vida poseen un sentido en un plano superior que nos resulta incomprensible, puede llevarnos a perder la compasión, la capacidad de abrir el corazón al dolor que nos rodea y la necesidad de participar activamente en la sanación del sufrimiento que estamos contemplando. Que todo responda a un orden superior no significa que por eso no duele, y donde haya dolor es preciso aportar compasión. Por eso ahora, más allá de toda comprensión, es momento de sentir este dolor de los que han perdido tanto como si fuera literalmente nuestro, y desde allí, con el corazón abierto, sensible y disponible, servir.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

incumbencias profesionales



psicólogo, psicoterapeuta, terapeuta, psicoanalista, coach, consultor psicológico, psicólogo social... como diría el viejo y querido Perls: elephant shit!!!
Hoy no me levanté con alma de diccionario, pensé, pero algo quería decirles a los estudiantes.
En países con legislaciones duras, dije finalmente, cada rol está específicamente definido y legislado en su campo de competencias.  Son muy estrictos con eso. En Estados Unidos, por ejemplo, no podríamos hacer terapia con nuestro título, necesitaríamos otra certificación más.
En cambio en países con legislaciones blandas como el nuestro, lo cierto es que cualquiera puede hacer lo que se le cante.

Adoro las legislaciones duras y las cosas claras y definidas, pensé, y adoro también las legislaciones blandas que dan espacio a lo nuevo.



Pero no se olviden, dije, y dije lo único que me importaba decir, que lo más importante de todo es que más allá del nombre que nos pongamos (psicólogos, analistas, terapeutas, counselors, coaches), todos somos herederos de un tradición milenaria:
nuestros ancestros fueron los chamanes, los sacerdotes, los sanadores, los brujos y brujas, los grandes magos... cualquiera sea el nombre que en cada época se acostumbró usar.
Somo herederos de una tradición milenaria, piensen en eso... el resto es packaging.

NO TODO CIERRA CON MOÑO



cuando yo era estudiante de psicología,
Lacán era practicamente un desconocido en la universidad
un recién llegado, una moda rara
Melanie Klein se enseñoreaba con su pecho bueno y su pecho malo
y los manuales de diagnóstico eran casi malas palabras
ni DSM V ni IV ni IIIR ni III ni nada de nada
la terapia cognitiva (que es lo que hoy sos cuando no sos lacaniano) no existía
y la homosexualidad
 se diagnosticaba como una perversión sexual que se estudiaba en las clases de psicopatología...


es verdad: yo estudié en otro siglo,
en otro milenio, a decir verdad.

PREGUNTAS EN CLASE

una alumna en la univesidad me preguntó: profe, ¿que es un counselor?
y otro: y un coach?
y un consejero?
y de pronto preguntas como cataratas ¿en qué se diferencia un psicólogo de un psicólogo social?
¿y un terapeuta de un psicoterapeuta?
¿y un psicoanalista?
¿qué hace un consultor psicológico?
¿una psicopedagoga puede hacer terapia?
alguien comentó con ganas de esclarecer: los counselor pueden trabajar con personas sanas y si detectan patología lo tienen que derivar a un psicólogo
y otro: lo mismo dicen los psicólogos sociales, andá a creerles
¿y entonces los psicólogos no pueden atender personas sanas acaso?, dijo alguien
¿qué son personas sanas?
neuróticos, boludo!... perdón profe...
ah, dijo uno como enterándose, así que no hay personas sanas, todos somos neuróticos
y si no hay personas sanas... entonces con quiénes trabajan los counselors?
los coaches?
los psicólogos sociales?



Me encanta que los alumnos se hagan esas preguntas, a veces me parece mentira que estén en el último año de la carrera, pero me encanta, me gusta pensar que no han sido completamente adoctrinados, que sus conocimientos hacen agua, que hay fallas, que no todo cierra con moño...

viernes, 6 de noviembre de 2009

COACHING-TERAPIA-ESPUMA DE LIMÓN

La proliferación de técnicas cada vez más ultranovedosas de terapia, coaching y crecimiento personal me hacen acordar a la proliferación de yogures en las góndolas de los supermercados.

Como ellos, navegan por los canales del mercadeo más que abrevar en las aguas esenciales que hacen a la sanación y la evolución de la conciencia.

Como los yogures, sus envases son cada vez más vistosos, sus nombres cada vez más raros, los sabores cada vez más extravagantes… pero de yogur y de la fruta que prometen van teniendo cada vez menos.

Y no digo que no son ricos: ya confesé en un post anterior mi adicción a una espumita de limón en envase azul precioso, llena de burbjitas, con dudoso yogur y más dudoso limón.
Y no digo que no alimenten… que , vamos, algún nutriente también deben tener.

lunes, 2 de noviembre de 2009

MEDITACIÓN


Puedo complejizar lo simple.
Encontrarle el pelo al huevo, la quinta pata al gato, construir edificios de argumentaciones sobre arenas movedizas, racionalizar hasta el hartazgo, intelectualizar hasta el sinsentido. Psicoanalizar como quién pedalea en bicicleta fija llegando a ninguna parte.

Puedo simplificar lo complejo.
Navegar un mundo chato de modelos simples y básicos. Todo explicado en tres pasos, clarísimo como el agua, que cualquiera pueda comprenderlo —como decía el zar de la televisión:”si querés que un programa sea exitoso, imaginá televidentes con mentalidad de cuatro años—. Todo blanco o negro, todo predecible, sin matices, sin profundidades, sin misterios, sin inexplicables…

Y también puedo hacer silencio…
prender mi pipa…
deleitarme en la majestuosa complejidad de lo simple…
en la absoluta simplicidad de lo complejo…
y quedarme tranquilito…
sin tener que hacer nada con todo eso.

jueves, 29 de octubre de 2009

PREGUNTAS PARA PSICÓLOGOS III

Para quién trabaja un psicólogo?
Para su paciente?
Para la familia del paciente?
Para sí mismo?
Para la vida, el cosmos, la evolución de la conciencia, la elevación del alma planetaria...?
Para el que le paga?
Y si el que paga es el estado?
Y si la que paga es una empresa?
Para quién trabaja un psicólogo?
Quién es su empleador?
Para quién su lealtad última?

PREGUNTAS PARA PSICÓLOGOS II

PARA QUÉ SIRVE UN PSICÓLOGO?
para adaptar a la gente a un mundo feliz?
para adaptarlos a un mundo infeliz?
para que se conozcan mejor a sí mismos?
para que se autodescubran?
(si quiero autodescubrirme, necesito un otro?)
para que dejen de sufrir?
para que aprendan a sufrir atenuadamente?
para que aprendan a diferenciar el sufrimiento neurótico del dolor inevitable?
para liberarlos?
para liberarlos de qué?
para que amen y trabajen, como decía el querido Freud?
para develar su inconciente?
para que dejen de engañarse a sí mismos?
para que sepan que ellos mismos son algo más que lo que ellos mismos creen que son?
para que sean felices?
para que sean felices según quién?
para que descubran a sus enemigos interiores?
para que se amiguen con sus enemigos interiores?
para que descubran que no tienen enemigos interiores?
para que se acepten como son?
para que vivan su vida según el dictamen de Freud, de Lacan, de Perls, de Osho, de Hellinger o del psicólogo de turno?
por una especie de imperativo moral (como dice mi amigo y maestro Daniel Trappio) ya que el que no es feliz se dedica entonces a arruinarle la vida a los demás?

miércoles, 28 de octubre de 2009

PREGUNTAS PARA PSICÓLOGOS

Qué es un psicólogo?


Un profesional que recibió un título que lo acredita?
Un tarado que pudo aprobar unos treintaipico de exámenes?
Un médico de mentes enfermas?
Alguien con menos calle que un taxista y sin embargo cree que se las sabe todas?
Alguien que tiene un montón de argumentos para justificar las cagadas que te mandaste en la vida?
Alguien que les dice a los demás cómo se debe vivir?
Uno que vive a través de la vida de los otros?
Un técnico que en vez de arreglar lavarropas arregla cabezas?
Alguien que cobra por no tener respuestas?
Uno que leyó toneladas de libros que enseñan cómo funciona la mente?
Un masoquista que goza escuchando los problemas de la gente?
Al que te mandan cuando los médicos no saben qué hacer?
Alguien que cobra por sólo escuchar?
Un espejo que devuelve la imagen correcta que un paciente proyecta distorsionada?
Alguien que cree saber mucho de lo que nadie puede saber nada?
Un invento de un mundo enfermo que ayuda a soportar a los más sanos la propia enfermedad del mundo?
El que hace los trabajos prácticos que los filósofos hacen en teoría?
Un sacerdote cool y en packaging moderno?

jueves, 23 de abril de 2009

¿LA PSICOLOGÍA ES UNA CIENCIA?









Releí hace unos días las actas de un congreso reciente en el que un respetadísimo psicoanalista argumentaba de forma muy sesuda y fundamentada a favor del status científico de la psicología. Me enteré de que era una discusión que estaba muy viva en ciertos ambientes académicos… ¡y me asombró que el tema tuviese todavía vigencia!, me acordé de mis épocas de estudiante —hace veinticinco años— cuando en la universidad intentaban convencernos de que la psicología era una ciencia, y recordé también que pese a que le puse voluntad… nunca me lo creí del todo.
Para el que le interese el tema, aquí van algunas ideas para pensar:

  • Decir que la psicología “es” (o “no es”) científica es un absurdo epistemológico. Lo “científico” no es un atributo inherente de la psicología (algo que ella pueda ser o no ser en sí misma), sino una categoría formulada por un observador. Algunos observadores verán a la psico como científica y otros no según sus propios modelos del mundo
  • Hablar de “la psicología” es una gigantesca generalización. Hay muchas, muchísimas psicologías. Para el caso, puedo aceptar que la psicología —entendida como el estudio de las “funciones” (memoria, atención, inteligencia, etc)— pueda ser abordada como una ciencia, pero la psicoterapia no.
  • Para mí la psicoterapia tiene más de arte que de ciencia. Es un saber más esotérico que exotérico. Es un conocimiento más privado que público.
  • Entre las paredes de un consultorio, a partir del encuentro entre dos seres humanos, rezuma una savia de vida plena de sentido, con sus luces y sus sombras, el misterio de dos almas que se encuentran. Lo que sea que suceda en ese encuentro chorrea por los bordes de cualquier formulación académica que pretenda encorsetarlo al intentar explicarlo.
  • ¡Nadie me convencerá de que un beso entre amantes es solamente un intercambio de una solución acuosa de enzimas y bacterias! Por más que la ciencia no tenga otro lenguaje para expresarlo. ¡Allá ella!